El Alcázar, las vistas del hotel, el Tajo bordeando las calles de la ciudad, las interminables cuestas y callejuelas que hacen a uno sentirse en plena era medieval, El entierro del Conde Ordaz, las sinagogas, las mezquitas... y por supuesto, la Catedral.
Mención especial merece el tema de la gastronomía: las carcamusas y el asadillo manchego que cenamos en el Ludeña, el ciervo estofado, la perdiz toledana, el arroz con leche... sólo de recordar las tostas de solomillos y guacamole que cenamos en el restaurante Adolfo colección la última noche... se me hace la boca agua.
He empezado fuerte el año con el tema de la lectura... veremos hasta cuando dura :) .
Tras acabar con la

